Belatish

"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca." Heinrich Heine 1797-1856. Poeta alemán.

Cadenas...

"Las cadenas de la esclavitud

 solamente atan las manos:

 es la mente

 lo que hace al hombre

 libre o esclavo." 

Franz Grillparzer.

 

   Anoche en mis sueños había cadenas alrededor con ánimo de serpiente acoplada a mi cuello, atrevimiento de una arpía, demandando a exclamaciones de odio el poder concedido para apresarme entre sus candados de furia y asfixiarme entre su frívolo abrazo; en la caricia del viento helado de la incomprensión... frente a mi antes inquebrantable voluntad (que en este momento se me antoja destruida, golpeada por los afanosos golpes del sino) veo tus ojos llenos de lágrimas mudas, sigilosas.

 

   El sufrimiento disimulado en tu rostro y tu sonrisa melancólica, todo en ella realmente, su curvatura y su vista, el sentimiento... borroso tal vez, no sólo parece triste, parece...un sentimiento peculiar, una mezcla homogénea de un je ne sais quoi, ayer eras capaz de mover muros, pero en este preciso momento, en este lapso efímero y este lugar descontento... ¿De que te sirve mover tales murallas cuando tu movimiento mismo es perturbado por las cadenas?

 

   Al principio todos sufren, al final todos lloran en arrepentimiento, decepción o miedo (diría un profesor mío que el peor sentimiento en el mundo)...indagando la manera de liberarse de las cadenas existentes,  cruces de todo tipo, cadenas literales de hierro forjado (las menos comunes a desgracia de algunos y a fortuna de otros), vínculos sociales, familiares, inclusive extranjeros... o las cadenas mas atemorizantes que he tenido el placer o la desventura de conocer: las mentales, cadenas invisibles que moderan el movimiento de las palabras, los sentidos y los pensamientos.

 

   ¿Serán estas cadenas las mensajeras de lo que nos aguarda en el denominado infierno o serán tan sólo un duro paso para llegar al cielo? Tal vez y sólo tal vez la ficción se volverá algún día realidad y la realidad encontrará su camino en la ficción y entonces las cadenas serán solamente recuerdos perdidos en el ambiente taciturno del olvido, merodearán la tierra o lo que quede de ella, cadenas, cadenas, aquellas sogas clandestinas provenientes del abismo que arrojan un beso insulso a la vida misma.

 

   Cadenas hay de todo tipo, enganchado mis brazos y los tuyos, cadenas que con ánimo nocturno, de serpiente acoplada en nuestros cuellos, miles de mortales atrapados como en la tela de una araña, esperando su muerte, inmediata o distante...de cualquier modo las cadenas nos sujetan, nos buscan, localizan y centran, para halarnos al infierno del que provienen, para sofocar nuestros sueños y esperanzas, sólo es cuestión de tiempo resuenan voces en mi cabeza, sólo es cuestión de tiempo...tiempo...tiempo.

 

             Belatish

Historia de un sueño.

"¿Qué es la vida? Un frenesí.

 ¿Qué es la vida? Una ilusión,

 una sombra, una ficción;

 y el mayor bien es pequeño;

 que toda la vida es sueño,

 y los sueños, sueños son."

Pedro Calderón de la barca. 

 

  

   A medianoche soñé contigo, habitabas blancas callejuelas con casas tan imponentes como el cielo bajo el que resido, sin moverte, pasivo en el océano de tu sufrimiento, perdido entre las travesías de tu alma acongojada, interfecta, con la expresión del dolor poseso en ti, vagando, una mirada perdida postrada en tu rostro, asediada por los recuerdos, sentí las fieras espinas de tu encanto, sentí la vida, sentí la muerte. Yo te observaba desde arriba, como si me sintiera superior a tu vermiforme espectro... estaba perdida entre sed de deseo, sed de la sangre que corre en los ríos abismales de tu mente. Te vi de pie junto a mi lecho, con una sonrisa malhechora, llena de pena, culpa y abandono.

 

   Yo yacía muerta, cadáver sepultado al aire libre, con los labios añiles por la manifestación del viento escarchado al que me llevaste, el escote teñido de sangre, la piel pálida, casi incolora, las sábanas blancas tendidas a mis pies y mi cuerpo inerte. Un retrato creado en lienzo de niebla, una pintura vampiresca de ambiguo proceder, una imagen perturbadora bajo la sangre que no derramé, y a mi lado, en la mesa de noche una nota suicida, sin lágrimas, sin fe, con la letra de la canción de una sirena, atrayente, suicida...

 

    A media noche soñé contigo, divagué a un sólo un paso del pozo de los deseos en donde suelo dejar caer una moneda y te vi...rondando frívolamente tus pasadizos, inconmovible, tranquilo, casi divisé en ti un témpano apunto de romperse, mi mente se lleno de ideas, pensé detenidamente en tu veneno que corre ahora por mis venas, en los recovecos de mi alma herida, en mi sangre alcoholizada por los recuerdos de mi vida, tu dulce y carismático veneno, la única pócima a la cual me he vuelto (con cierto encogimiento) dependiente, y a media noche...¡Dios! a media noche...sentí como las sombras me acogían en su negro velo, me columpiaban cantando, entonando y desentonando, vociferando canciones infantiles alegres, sin sentido, una a una me contaban con desdén tus pensamientos, tendencias, inclinaciones, me murmuraron todo: apáticos susurros que temen tu partida y repudian tu regreso, suspiros soñadores, infelices, indispuestos, el frío, la nieve, mi dulce vida siendo acechada por mi complaciente muerte.

 

   Medité por un segundo, y vi tu rostro ensombrecido, apenado, horrorizado, sucumbiendo a la culpa, arrodillado ante su mordaz burla, tratando inútilmente de ocultar tus penas, tratando ociosamente de engañarme, atrapado entre la desesperación y el miedo, sin gesto o ademán alguno, virtualmente sin vida, mortal y nocivo a la vez... Vino a mi mente la batalla de Perseo y la medusa, temí ver tus ojos, como si en su imperturbable naturaleza se escondiera mi muerte, como si en tus ojos se encontrara la capacidad sanguinaria de transformarme, lo imaginé por un instante, la imagen... perturbadora fotografía visible en mi mente...mi débil cuerpo mortal convertido (en el que me alojo por algún truco del sino) en piedra, una eternidad delante de mis ojos, sin tu luz, sin tu sombra, solo esperar sin esperanza, solo vida sin movimiento, atrapada en remembranzas de mis errores,

en poemas fracasados,

en millones de canciones,

 en momentos arrancados.

   

     Te seguí involuntariamente, como hipnotizada por tu presencia... un camino de piedra, un puente de madera apuntando al precipicio...te detuviste y me detuve... y ante mi vista te evaporaste, desaparecido en la bruma de un bosque maldito, perdido, marchito... entre las tinieblas ruines del olvido, simplemente desvaneciendo tu esencia, grité en dolor agonizante, la clase de gritos fúnebres que causan que el silencio sea temido y no supe que hacer, ni a donde correr, flaqueé por un momento, ¡NO! No puedo hacerlo, no puedo morir aquí, en el momento, lloré lágrimas de asueto, sangre invisible emanando de cada intervalo en mi cuerpo, debilidad personificada entre el recuerdo de tu ser, tus besos embozados en mi piel, tus caricias suicidando su querer y tan débil en mi cuerpo, ¡NO! Por favor no, no quiero caer, no, cerré los ojos, traté de luchar...cedí...caí en la nieve...y desperté... ¿En realidad desperté?

 

    Ahora sólo queda el amargo recuerdo de la noche y la espada que me hiere cada día...un beso y la canción de despedida, despiadada, embocé una sonrisa.

 

                                                                                                                              Belatish

Siento pena por ella...

 

"Miseria y nada mas! dirán al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba donde empieza el de la muerte.

 

Y suponiendo tu misión cumplida
se acercarán a ti, y en su mirada
te mandarán la eterna despedida."

Ante un cadaver, Manuel acuña (fragmento)

 

 

   En la noche la muerte cobra vida, se levanta, vive acariciada por las tinieblas, por los sueños y las pesadillas,  alucinaciones y  opresiones vive implorando a las cenizas poder poseer en la fantasía de la vida, la muerte vive solicitando. Incorpórea, inmaculada, inaudible, la muerte vive, a pesar de todo vive, vive respirando el amargo dolor sobre su joroba, la peste del temor a su alrededor:

 

   ¿Qué es eso? Es la muerte que se acerca con la cabeza en alto, centinela ausente, distante por la negra noche, efímera sombra, espera, busca, encuentra, baila en el viento como nube viajera y a lo lejos el aire se estremece, se torna helado, pues la muerte con su esencia lo ha impregnado, tal vez la luna brillará esta noche, alumbrando su camino y esperará irradiando niebla ligera, como siempre espera...en el cielo nocturno, taciturno lucirá.

 

  En la noche la muerte vive y camina, un paso tras otro camina, anda a cumplir su misión en la tierra; terminar con la suerte de los infortunados mortales, víctimas del fracaso. La muerte es el balbuceo fugaz que vive danzando en la brisa, mortífero, letal, se acerca, observa, escucha, siente su presencia, se acerca a ti, se acerca a mí y por las noches de tempestad se encarga de llevar a los suicidas trastornados y  necios a un castigo que aparenta ser eterno, no al infierno, si no al envejecer prematuro , mientras que a los ancianos los aleja del asilo al que han sido condenados por los de su especie y sigue caminando como siempre llevando a los convictos, encaminando sus suspiros, va arrancando una a una las alas de los ángeles caídos, concede a las almas su destino, pecadores que tienden su mando en la obscuridad y al contacto caen inertes.

   

  La muerte existe tranquila, vive la santa muerte, nunca duerme, no parpadea, siempre trabaja, pero de noche vive. Hay quien muere sabiendo, quien lo ignora totalmente y en un rincón sentado hay alguien asustado, esperando librarse de la vida pasajera que le fue otorgada.

 

   En la noche la muerte cobra vida y oculta sus lágrimas por que sabe que los mortales no deben de verla llorar, es un acto tan humano, tan bajo, propio de aquellos seres inferiores que sospechan, que le temen.

 

   La muerte no tiene a donde ir, tan sólo merodea perdida, moribunda, sin salida, escribiendo poesía en un mundo de muerte y sus fríos labios se inclinan para besar la frente de su víctima, poco después los vivos se lamentarán, gemirán y se afligirán con la vista fija en el sepulcro de piedra, lloran gritan, desaprueban, recuerdan y al verlos tan desolados se pregunta si el sepulcro es de piedra por que quienes yacen bajo ellas ya no sienten la tierra aplastando su pecho...mientras tanto la muerte vive y no perdona, deambula por la tierra bajo su vehemente capa negra, otorgada por la noche, acariciada por la tierra, la muerte vive, desesperada y llora con la cabeza en alto lágrimas malogradas, tiene nada y nada tiene...siento pena por ella, lástima sería mas preciso, lástima por la pobre desdichada muerte que vive en la noche y en la noche vive, suspirando, errando, sucumbiendo...

 

                                                                                                              Belatish

 

Rosas

  "En la amistad y en el amor:

 se es más feliz con la ignorancia

 que con el saber."

William Shakespeare

  Hace escaso tiempo tuve la oportunidad de ojear un texto en el que yacía moribunda  la siguiente frase: "todo mundo me lo decía/ todo mundo me lo advirtió" seguida por otra que he escuchado miles de veces y me atrevo a dar por conocida...  "que todas las rosas tienen espinas"...para ser honesta, no se cual es la cuna de tal enunciado, pero fue ciertamente impactante, obviamente el que la escribió hablaba de una mujer, ahora, en este mismo momento me gustaría preguntarle al cosmos lo que opina, si considera que todas las "rosas" tienen espinas.

 

   ¿Una y otra vez se pierden en poemas de amor para terminar con orificios en su antes inmaculada tez, en sus ardientes manos? deseo, destrucción y miedo entintados en las hojas marchitas de una libreta...esperando ser pronunciados como conjuros dirigidos al suicidio ¿No es eso masoquismo puro? Tal depravación, tal sufrimiento, tal corrupción de la vida misma... ¿es cierto entonces que en cada sonrisa los mortales encuentran un par de colmillos esperando drenar la sangre de quien se acerque, dispuestos a atacar? La elección impronunciable que se columpia tras los versos de la muerte, oculta por el velo rojo del romanticismo...

 

    No es algo que yo pueda afirmar o negar con certeza. Al fin y al cabo he escuchado a quien dice que el infierno es el tiempo de estancia en el soez mundo al que hemos sido condenados, sometidos a vivir y a morir en el en el todo, el cosmos en constante e incesante movimiento... Cada gota de sangre salpicando las fieras espinas de las rosas...el mundo en la monocromía, blanco y negro cada día... simple abstracción, simple desprecio por el ente del recuerdo...mientras la juventud se desprende al corte de la navaja del jardinero...

 

   ¿Qué pasa cuando las rosas envejecen? Se marchitan, sus pétalos caen y ¿que queda? Sólo la esencia de su propia supervivencia banal, insípida al roce de sus labios deslucidos...No puede ser una tesis veraz, ¿por qué existe esta creencia? El mundo no esta lleno de las denominadas "femme fatale", o ¿me equivoco? tal vez lo está, pero ¿quién es el "quien" al qué se le puede preguntar tal cosa?

 

       Rosas, rosas, moribundas rosas en el marco de la ventana...perdiendo pétalos, perdiendo esperanzas al roce de la muerte, perdidas, deliran...marchitas...respiran, rosas ¿necesarias en la vida?

 

Belatish.

Hay tantas cosas que me gustaría poder confesar.

  "Es mejor ser rey de tu silencio

 que esclavo de tus palabras."

William Shakespeare.

   Hay tantas cosas que me gustaría poder confesarte, pero la luz del día me lo impide, me carboniza en su perturbadora ostentación y ¿Cómo no habría de hacerlo? yo soy hija de la noche, soy un vástago de las tinieblas, sólo una pequeña partícula de polvo aspirando algún día ser una estrella...¿Cómo confesar mis deseos y razones si es el mismo sol quien dirige su incandescente poder sobre mi ya debilitado cuerpo? no me es posible decir lo que pienso, no me es permitido pronunciarlo de manera alguna, este es el efecto que asume el día sobre mí. El día me encadena con tal fuerza con un poder innegable y revoltoso, hay tanta luz....y yo, prospero en la obscuridad, simple y sencillamente por que he nacido en ella, la noche tan hermosa que me vio nacer y la noche aterradora que he aprendido a amar, la noche me protege, eso es irrefutable, sus sombras me envuelven, dan vida y me poseen, soy su esclava, una herramienta y te aseguro: no hay esclava más dichosa de ser poseída.

 

   Y entonces te recuerdo, me dijiste lo que realmente soy y me pregunto ¿será tan indiscutible, tan vistoso o solamente tú has sido apto para descifrarlo? es posible, será cierto que al verme has sido diestro e inteligente, o tal vez sólo lo has adivinado y has dado en el blanco como tantos adivinos desdichados que se ganan la vida señalándole a la gente lo que ellos ya saben basándose en sus aspavientos, maestros de la observación, discípulos invidentes del oráculo... ¿Eres acaso un caballero blandiendo su espada a diestra y siniestra, careciendo de toda sensatez  y prudencia, fuera de sí, alejado del  juicio propio, sin saber a que se enfrenta... tratando de salvarme de algo que forma parte de mi ser?

 

    La gente a veces me observa de una manera tan reprochable, tan extraña, piensan que soy y vivo en sufrimiento y no podrían estar más equivocados...para ser honesta he sido herida sin sentir el menor dolor, pero eso no es extraño, soy lo que soy, una hija de la noche... ¿bruja? Tal vez ¿vampiresa? Definitivamente, soy danzante ante las estrellas y sonrío ante la luna llena, ante el sol me disuelvo lentamente y trato de conservar mi fuerza, pero esta se escapa ¡Como te extraño cuando te ausentas, mi amada noche! Moriría con tal de que fueses perpetua y que me tomaras entre tus brazos y me mecieras, que me permitas algún día ser una pequeña partícula de polvo que danza en el soplo de tu alma, en el viento helado proveniente de tus suspiros y que pueda estar allí por siglos y milenios, por siempre...

 

   Hay tantas cosas que me gustaría confesarte, pero me temo que soy incapaz, no por que no pueda, si no por que me niego rotundamente a darte la importancia que mereces, no por que no te quiera cerca, tu corazón adyacente al mío, si no por que no te quiero lejos, en algún lugar remoto, escondido, no por que no lo desee...pero ese no es el punto, se forma un nudo en mi garganta al saber: tú conoces mi debilidad y al parecer se ha vuelto la tuya, te atormenta y te persigue, dudas y no puedo evitarlo, no sabes quien soy, ni de donde vengo, eso te lo puedo revelar, provengo de la noche, mi amada noche y soy tan solo uno de sus tantos habitantes, pero hay tantas cosas que (a tu infortunio) deseas escuchar de mí boca, cosas que titubeo al ansiar decirte, si codicias dar oídos y no gozo de otra elección, tendré que concederte tus deseos, pero te advierto(y sobre advertencia no hay engaño) que de ser tú el que precise escuchar tales versos, juro por mi alma que nunca serán espontáneos, por que puedo mentir, engañar, llenar tu mortal mente de vanidades, de eso no hay duda alguna, pero hay tantas cosas que me gustaría confesarte, y a decir verdad, no te confesaré ninguna...

                                                                                                                                           Belatish.

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