Belatish

Belatish

"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca." Heinrich Heine 1797-1856. Poeta alemán.

Barco de Papel

"La vida es un naufragio en el que,

 a última hora, sólo se salva el barco."

 Noel Clarasó

 

Tal vez sea la falta de disposición para escribir ´ste texto lo que me impide corregir sus obvias equivocaciones, les pido disculpas por la mala construcción de una dedicatoria marchita.

¡Qué fría es la sangre, vida mía! Tu sadismo me sorprende, el mío..., ya lo conocía. Dime, tú que tanto insistías en el amor ¿De qué sirve un rostro cuyos ojos abultados han perdido toda claridad? ¿De nada? Ya me lo imaginaba, es una nariz, unos labios, dos mejillas aminoradas por la ahora presente sangre...

 

Escribo sin querer hacerlo, no por inspiración o miedo a que las palabras se disuelvan en el soplo del viento, no por el delirante bálsamo del desahogo, escribo, porque no puedo hablar, porque me duele el rostro de pensarte, de mirarte, de tocarte. Escribo porque la luna yace muerta en un cielo teñido por con su sangre. ¿Quién ha sido el causante de ésta caída al precipicio, tú necedad, o mi afán de proteger tu corazón aun a costa del mío? ¡Revela a quién le pertenece la sangre que se vierte por los descontentos mares que, inconformes por las lágrimas que los conforman han decidido desatar su iracundo desprecio por toda vida pura!

 

-"Construir un barco de papel es sencillo, todo lo que necesitas es un pedazo cuadrangular de papel".

 

Parecía tan sencillo cuando lo explicabas, un doblez haría que el mundo desapareciera un momento y dspués durara una vida; un recuerdo. Todo era la dulce ilusión de un hado que ahora se decanta en el abismo ¿Era ese tu propósito? Aquel de entremezclar la tinta con la sangre y edificar sueños sin sentido que se precipitarían por una hondonada al llegar la tarde. Construimos juntos un barco de papel ¿Por qué demonios? Un material tan frágil se rompería de inmediato y sin embargo, no pensamos en una opción para alargar su vida. Ahora está roto, pero aún flota ¡déjalo flotar en los ríos difuminados de mis venas! Y que se vaya lejos, lejos de todo: de la tinta entusiasmada con la que se escribieron incontables sentimientos ¡Lejos del aire y los suspiros que éste arrastra, lejos de la pasión con que solloza la vida al divisar la muerte, lejos, muy lejos, lejos de todo y la fuerza que lo arrastra y lo maldice!

 

¿Quién diría que llegaría el día en que se me nublaría la vista al pronunciar tu nombre, o que el murmullo de los débiles ríos de ilusiones quebrantadas y banales llegaría a ensordecerme? Tienes razón; los sabíamos, tú yo, el abismo... todos. Pero hay algo que quiero que me expliques ¿Qué fantasma ha tomado posesión de la daga con la que vorazmente has asesinado a la luna? ¿Con qué luz diáfana pretendes disipar el carmín que se ha derramado por los suspiros del cosmos? ¿Con cuál voz podré ahora pronunciar las palabras inmaculadas que son víctimas cautivas del silencio? Mi ser sostiene un debate fundado entre el corazón moribundo y la mente desquiciada, ambos extremos se pierden y vagan por laberintos tejidos por las verdades de mentira. Se pierden, hasta que ni las miradas se permiten comunicarse en el silencio.

 

¿Cuál será el sino de un mundo al que le han arrebatado la luna, un cosmos sin corazón, ni vida, ni muerte? Un suspiro erróneo que se necrosa al rozar una sonrisa glacial y solemne. Será nada, porque todo se ha quedado aquí, en el silencio profundo de la noche, en una desvencijada celda tejida por los besos, las caricias, las promesas rotas y las alas necrosadas. Añorando ese sentimiento de destierro que sentía al saberte lejos... Todo se ha ido por la borda de un barco de papel.

 

Ahora, querido barco de papel, llévame lejos, lejos, lejos: donde no sienta la cuchilla hundiéndose en mis mejillas, en mi voz, en el fondo de mi alma gritando "Te amo"...

Las Muñecas

He fallado en encontrar

una frase que exprese brevemente

lo que quise explicar excepto...

 


...Esta noche he vestido a mis muñecas con una elegancia alucinante, como nunca antes y las he sentado de modo que puedan ver la última actuación…

 

 

 

Uno, dos, tres cortes y el agua se tiñe de rojo ¡Qué color tan bello! Tan lleno de vida, tan colmado de muerte, si pudieras ver el espectáculo creo que te gustaría, después de todo gozas en mi sufrimiento. Ahora el agua comienza a hervir con el ardor del infierno al que he de entregarme. Mientras tanto las muñecas me observan, llorando las lágrimas inexistentes de un amor que tampoco es…


Yo sé que muchos no entenderán estas líneas cómo lo que son en realidad pero deben saber que hubo un día en que el dolor era tan intenso que me impedía escapar, morir, no podía siquiera llorar, así que dejé de hacerlo, por un tiempo… y comencé a sonreír como si creyese que podía engañar al corazón que aún latía sin saber porqué debía hacerlo…


He de hacerlo ¿De que sirve éste cuerpo cosido a pedazos si el alma no sana nunca? Y a decir verdad… ¿Cómo ha de sanar el alma si no es más que una vil y afligida prostituta? No puedo negarlo, primero le perteneció a una inocencia absoluta e inmaculada que la protegía, pero al llegar… (¿Qué importa ya si todos saben tu nombre?) Decidió venderse al engaño, de allí al dolor y al sufrimiento que la envenenaban día con día, se ofreció al odio y se odió a sí misma… fue comprada por una pasión que no termina de morir, se rindió ante las palabras y a los delirios, ante exquisitas paradojas que llegaron a ensordecerla, se entregó al llanto y a los gritos fantasiosos que incansablemente la persiguen, y hoy como travesura final, ha decidido entregarse a la muerte…


Mi alma ha decidido morir, porque se aborrece, detesta infinitamente su transformación de niña a… ¿dama de compañía? ¡Qué va! S una prostituta y no hay manera amable de decirlo, se entregó a cometer otra vez los mismo errores. Todos se apropiaron de ella, a veces la vida, a veces el peligro, la razón y ¿Por qué negarlo? También al mal juicio…


Las muñecas callan y lloran en silencio, las veo sonreír con esas bocas falsas de porcelana y me miera con esos grandes ojos redondos, observan atónitas como muero, comienzo a temblar porque me he arrepentido, pero, ya es tarde para admitir cualquier remordimiento absurdo, me quedaré aquí, hasta que el dolor haga el ‘cambio’ con la mencionada muerte… Comienzo a sollozar, ahora cómo una lunática escucho susurros, oigo las palabras, pero sin contexto, una voz que se cansa de gritar y de gemir, de hipar. Escribo con una tinta moribunda que se pierde entre las hojas de un cuaderno condenado al olvido y tengo algo que decirte, aunque tú no lo escuches: ya no lloro, no porque haya madurado o quiera ser fuerte, sino porque me he quedado sin lágrimas que regalarle a tu recuerdo ya borroso, a tu imagen distorsionada, a la palabra que me colma de añoranza, tu nombre, y ¿por qué negarlo? Al suyo…


¿Qué es eso que murmuras extraña voz en mi cabeza? ¿Es acaso una pregunta? ¡Ah ya veo! Y sí, no puedo negarlo, mi alma aún llora, pero esas lágrimas salinas ya no cortan mi rostro, no se atreven a tocarlo… y no lo harán mañana, porque hoy me he maquillado más que nunca, porque la vanidad (a quién también me he vendido) me ha puesto una máscara imborrable y se ha tomado esta molestia simplemente para que estas aguas ensangrentadas no la vean llorar… Y las muñecas cómo por arte de una burla macabra comienzan a cobrar la vida que estoy cediendo… ¡Me he vendido a las muñecas! Y estas caminan como si fuesen cadáveres que se dirigen al infierno, caminan recaudando una vida que no les pertenece. Me matan con sus ojos rebosantes de dulzura amarga y se acercan como millares de demonios escribiendo una sátira de mis ya acabadas y retorcidas memorias.


Ya vienen y comienzan a mofarse de mí, con una voz tan familiar, tan adorada, es la tuya… empiezan a reírse y sus dedos yertos me señalan de una manera que no logro soportar… ¡Ayúdame madre! ¡Auxíliame padre! ¿¡Qué no ves que estoy muriendo!? ¡Me he arrepentido! ¡Lo siento! ¡Ayuda! Ya se acercan, ya vienen… Las muñecas persiguen a un cuerpo que yace moribundo en el fondo de un mar de sangre. Las muñecas me atacan como en un juego infantil que no conoce consecuencias, y por alguna razón, retroceden… se caen a pedazos, y cuándo creo estar libre… se arman de nuevo, se acercan fría y maliciosamente, caminan y escalan la bañera, tocan mi rostro inmóvil y lo besan, quemándolo al contacto: -¿Quién diría que aguantarías tan poco tiempo?- Se preguntan -¿Quién diría que serías tan cobarde?- Y me miran, me sofocan y se siguen mofando… lloran silenciosamente con esos angelicales ojos, las lágrimas se dibujan en esos bellos rostros… Perfectas sonrisas me vigilan asegurándose de que no despierte.


Al final, sólo buscan comprar mi alma, algo que sin duda te pueden regalar…

 

Belatish

Prohibido llorar.

"La esperanza vieja

es la más dura de perder"

Elizabeth Barrett Browing


Creía imposible que decir adiós fuera más fácil que guardar silencio...

 

El ajedrez es un juego de dos y dos deben jugarlo. Tú puedes ser las piezas blancas que yo seré las negras ¿qué más da? No importa en realidad, algunos de tus peones han caído y te miran entristecidos desde mi lado de la mesa, algunos de los míos siguen en pie y ya no te miran, como si temieran que al ver tu rostro este se disolvería en el aire…


He conseguido derrotar a tus caballos y a tus torres y tú tienes a mis alfiles y mi dama, poco falta ya para el final, el corazón palpita con tal fuerza que e escucha su ritmo en el antes pronunciado silencio… Tus ya escasas tropas se acercan a las mías envolviéndose en una batalla mortal… Y no por vez primera, nos hallamos tú y yo, solos en el campo…


Ha sido un juego peligroso y me temo que he perdido, en él, los obstáculos no han logrado desmembrarnos, pero si pudieron desgarrar el corazón. El cielo parece perderse en sí mismo, como quién quiere llorar y el orgullo no lo deja… Veo brotar la sangre y me siento desfallecer, por un momento se me acaba el aire.


Debo admitir que cometí un error: el de jugar, aún sabiendo que tenía todas las de perder, advirtiendo que al final, no estaría permitido llorar. Porque llorar se ha vuelto un lujo puramente vicioso, derramar tan sólo una lágrima es para aquellos que fueron derrotados, no por haber creído que podían jugar si no, por haber jugado únicamente esa primera vez, ellos, pueden sollozar cuánto quieran, yo en cambio, no tengo derecho a lamentarme. A pesar de esto, no negaré que he llorado, mi rostro sabe a sal.


No puedo quejarme por el capricho que alguna vez tuve, ni por el sueño que me mantenía despierta por las noches de luna llena. No puedo decir, que aquel dolor que sentía intensamente se haya esfumado, pero hoy perdió una fuerza impresionante y aunque persiste no me obliga a llorar…


Entro a mi casa que el día de hoy tiene un aire sombrío, una bruma escandalosa que no existe, un grito suspendido en el silencio, camino y me siento a llorar, una hora o dos ¿qué importa? Yo las siento como siglos… Y después ¿qué hacer?


Ya las yemas de mis dedos se deslizan sobre el piano que me ha consolado tantas otras veces, escuchan tus pasos y me oyen llorar… Pero te diré algo; he jurado que a partir de esta noche no volveré a derramar entre lágrimas mi sangre y esta vez; lo he jurado en serio. Porque fue mi necedad la que permitió que tus labios una vez más besaran los míos y dejó que al fin tu abrazo reviviera de entre las cenizas de mis recuerdos y se quedara allí. Mi cuerpo sangra y a decir verdad me volví loca. Y cuándo supe admitirlo el cielo rozó mi piel…


De hoy en adelante tu nombre se ha borrado de mis labios, aunque mi corazón lo susurre a medianoche, a partir de este día tú te encargarás de olvidar el mío y sabrás que te quería, que aún te quiero, pero por fin tus pasos que se oían ya lejos comienzan a retirarse y dejan, aunque sea por un momento de torturarme… Resultó difícil pero tuve que marcharme, y tú, tú nunca sabrás que lloré…


Desde que te fuiste comencé a caer y creo que hoy fue cuándo me detuve: Mi fortaleza fue palideciendo con el tiempo y espero alguna vez recuperarla, tendré que hacerlo sola, y a decir verdad, no sé estarlo y tendré que aprender mientras las palabras fluyen por una mente que quisiera no recordar, mientras haya algo. No tengo más que decir por el momento, pero de algo estoy segura: Ésta noche me arrullará la luna mientras una vez más mis lágrimas se cristalizan en mi rostro y podré dormir al fin…


Y mañana cuándo despierte… estará prohibido llorar.

 

Belatish

Heme Aquí

La inspiración ha llegado dejando en mi alma un sabor demasiado amargo, sólo se necesitó un roce del recuerdo y la fusión de uno que otro personaje que... bueno, en realidad no es importante...

 

¿Cuándo fue que la luna se olvidó de mí?


Hace frío, demasiado. Me parece que puedo ver mi respiración materializándose frente a mí, a pesar de que me encuentro en una penumbra absoluta. Mi memoria se ha congelado en un beso que se desmorona eternamente sin terminar de consumirse, y ahora, lo sé mejor que nunca: La obscuridad me aterra, tanto que hace una eternidad que no me he atrevido a moverme, tanto que se me olvida respirar y no es hasta que me duele el pecho que recuerdo que debo hacerlo…


¿Por qué me abandonaste aquí, fue acaso fue tu última broma? La más cruel de todas… Decidiste que encerrarme sería lo mejor que podrías hacer, te burlaste de la sangre que corre sin cesar por mis muñecas, me despojaste de mi amada luna… y ¿Para qué? Creo que nunca lo entenderé… Todo esto es una brutal mofa, una parodia de la desgracia misma… Un monumento a mi prudencia que yace muerta en este calabozo.


Nunca lo esperé de ti… Eras un ilusionista, pero no como cualquier otro, había algo en tu mirada, un encantamiento que podría tanto hipnotizar como desmoralizar a cualquier mortal, cualquier persona… Y caí, me desplomé ante tus pies de una manera tan violenta que aún duele. Besé tus labios, -a decir verdad tú besaste los míos- y luego te di mi nombre, te entregué mi alma y concedí mi amor eterno. Tú podrás negar que yo te amaba, pero sólo te estarías mintiendo.


Te cansaste de mí… ¿Tan tediosa era mi compañía, amor mío, que tuviste que entregarte a otros besos? Me temo que la respuesta fue clara, aunque no se clavaran en mi mente las palabras… Aquella noche llegaste como nunca te había visto, rasgaste mi vestuario hasta que no pudo sostenerse y dejó de cubrir mi cuerpo, con una mano fría me despojaste de todo maquillaje, teñiste de vino mi piel y volviste a besarme… mordiste mis labios. No pude huir, derramaste sobre mi alma el veneno de tu silencio y… heme aquí. Desgarraste mis muñecas con unas espinas que nunca creí que fueras a mostrarme, me arrojaste al suelo y me dejaste para que muriera… Pero no lo hice.


No pude morir entonces, no después de tanto abuso, callé… y dejé de sollozar y pedir clemencia… Fue entonces y sólo entonces cuándo me arrastraste hasta ésta mazmorra, dónde ni la luna puede encontrarme, dónde mis lágrimas se cristalizan y mi corazón se detiene… Dónde no me atrevo a pronunciar tu nombre, poco a poco mi vanidad se esconde tras un velo de vergüenza… Heme aquí, muerta en vida. Anonada por el olor a licor y mi propia cobardía, abrasada por veredictos que me sentencian a pensar en ti, en tu obscuridad. Sólo preguntándome si a veces, sólo a veces te acuerdas de mí…


…Heme aquí esperando a que vengas por mí… ¡Qué tonta fui!

 

 


Belatish

Cierra la puerta

'Si cerráis la puerta a todos los errores,

también la verdad se quedará fuera.'

Rabindranath Tagore

 

Te vi caer como a un astro que se desploma en el árido desierto, en un oasis de nada. Vi como tus alas descendían como las de una paloma en llamas… Te creí muerto, vencido por el fuerte impacto contra la arena, pero me equivoqué.


Pensándolo bien, debí dejar que te marcharas cuándo aún había tiempo, ahora, es demasiado tarde, ya tus garras se clavan sobre mi piel y no hay nada que pueda hacer, ni siquiera alcanzo la sensatez necesaria para intentarlo. Entre el silencio, me preguntas quién eres, ¿Quién? eres la esencia de un recuerdo moribundo que se niega a sucumbir, una memoria que viaja errante entre la discordia y la derrota. Eres un guerrero de la noche y tus ojos, quienes resplandecen como mil estrellas, me miran censurando mi cordura.


Debería haberme despedido porque cada vez que enjugas una de mis lágrimas, mis mejillas sangran. Cada vez que te paras ante mí, mi corazón cesa de latir. Cada vez que recitas tus efímeras poesías, mis manos tiemblan y sobre todo; cada vez que abrazas mi cintura frente al espejo siento morir un viejo sentimiento, el que me mantenía viva, el que aposté durante un juego. Debí dejar que te marcharas, maldita sombra, absorbes pedazos de mi vida y los transformas en un desperdicio de tiempo. Malditas sean tus garras que atraviesan mis huesos… maldita sea tu voz que me habla en mil dialectos, lenguas muertas que no escucho, idiomas lastimosos que no comprendo.


Tú me miras y mis piernas flaquean, mi llanto se asoma detrás de mis párpados luchando contra mi amor propio, contra la pequeña niña en mí que desconsolada trata de ser fuerte… y ganas la batalla… Tú, desnudas mi alma y dejas que el frío se cuele entre sus poros… Que daría por dejarte ir, debí hacerlo hace tanto tiempo, y ahora te has quedado incrustado en mis sonrisas, en mis lágrimas, mis palabras. Tú que ya no tienes nombre, tú, que ya no tienes rostro… Tú, simplemente tú, eres sombra de mis errores y verdugo de mis esperanzas… Y aún te miro, sin decir palabra, aún recuerdo tu perfume, tu voz. Aún conservo la arruinada esperanza de que vuelvas algún día a velar mis sueños, a besar los silencios y los desengaños, espero a que vuelvas a arrullarme entre tus brazos, a perderte entre mis sombras, a secar mis lágrimas… Y antes de marcharme quisiera decir que aún conservo la mirada que me dedicabas. Tal vez, sólo alucino y ya no recuerdo nada, sólo una idea, un concepto, una frase… Tú y tu sonrisa, tú y tu mirada… ya no tengo cuerpo, ya no tengo nada. Y camino entre las rosas, y a cada paso las espinas se clavan en mis piernas, en mi alma, a cada paso muero un poco, a cada paso tú me matas… y sólo quiero ver tus ojos, a ti, ya tus cautivantes ojos.


Tú vete ya, y camina en tus obscuros y silenciosos callejones, mientras yo me concentro en mis lienzos… hojas blancas que se pierden en el suelo, que absorben mi sangre, se caen a pedazos, anuncian tu nombre y se suicidan sin pensarlo… Tú vete y sin mirar atrás que ya no quiero que me veas de esta manera, pretende que nunca existí y podré olvidarte… pero si te quedas… si te quedas, no me quedará más que abandonarte y juro que no quiero hacerlo, me es demasiado difícil.


Tú márchate ¿Quieres?… Y si no te molesta ¿me haces un favor? Cierra la puerta antes de irte, pero no la azotes, que algún día deberé abrirla de nuevo...


Belatish

'La puerta de la felicidad se abre hacia dentro,

hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja,

la cierra cada vez más.'  Sören Aabye Kierkegaard

Page: 12 3 ... 8